Viu Nou Barris

Viu Nou Barris

¿Quién se apunta a un vermut?

4 de junio de 2018

Una de las actividades gastronómicas por excelencia en Barcelona es “hacer el vermut”, o lo que es lo mismo, encontrarse con amigos y familiares para ir abriendo boca en reuniones, totalmente informales, en que tapas y conversación comparten el mismo protagonismo.

A lo largo de los años, esta costumbre se ha convertido en una tradición que ha pasado por momentos más buenos que otros y que ahora, desde hace un tiempo, ha resurgido con fuerza y legiones de adeptos que, sobre todo los domingos, invaden las terrazas de bares y restaurantes, y las barras y mesas de las antiguas y modernas bodegas de la ciudad.

Este viejo ritual, según recogen algunas crónicas, tiene su origen a finales del siglo XIX, concretamente en el tiempo antes de comer que consumían los hombres esperando a que las mujeres salieran de la misa del domingo. Para aligerar la espera, ellos se reunían y acompañaban la conversación con un vaso de vermut, la bebida de moda recién llegada de Italia de mano de Augustus Perucchi, el primero elaborador de vermut de la ciudad, según documentos de la Cámara de Comercio de Barcelona.

La historia de la bebida, sin embargo, se remonta mucho más atrás, concretamente al siglo V a.C, cuando Hipócrates popularizó su solución para favorecer el apetito: una mezcla de vino con ajenjo, azúcar y otras hierbas y flores. En 1786, el italiano Benedetto Carpano reformuló esta propuesta, añadiendo más de una treintena de hierbas y especies en la bebida. El resultado fue considerado el primero vermut moderno.

Actualmente, cada fabricante tiene su receta particular. Su sabor final, aroma y color depende directamente de la calidad, cantidad y variedad de vino, flores, especies y frutas que se añaden a la maceración (la media es de 50 a 80 ingredientes botánicos diferentes por receta). Esto hace que la oferta de vermuts en el mercado sea enorme.

Como guía para elegir el que más encaje con nuestro paladar, hay que saber, por ejemplo, que los vermuts rojos (o negros) de nuestro país son normalmente dulces, menos amargos que los italianos y que en su sabor se acentúan las notas a hierbas aromáticas; el vermut blanco, por su parte, es mucho más dulce y no porque se le añadan más azúcar, sino porque durante su elaboración se utilizan menos ingredientes amargos. El vermut seco es menos dulce y más amargo que el rojo y se utiliza, básicamente, en coctelería, mientras que el vermut rosado se postula como la propuesto más suave, sin notas amargas y con un dominio destacado de los sabores frutales y florales.

De la calidad de la preparación elegida dependerá buena parte del éxito del vermut que, además, como acontecimiento gastronómico-social, incorpora otros elementos del todo imprescindibles, como la buena compañía, el bullicio,... las olivas, los berberechos, las anchoas, los boquerones, las croquetas y las patatas chips.

Si os seduce la idea de ir a “hacer el vermut”, nada mejor que aprovechar la amplísima oferta de posibilidades que nos ofrece la hostelería de Viu Nou Barris y que encontareis detallada en el mapa. Y si sois de los que no tenéis bastante con el vermut del fin de semana, recordad que cada jueves, de 19 a 22h, cuarenta establecimientos del Distrito participan a la Ruta de Tapas Pinxu-Panxo, otra inmejorable ocasión para descubrir la pequeña gran cocina que ofrecen los bares y restaurantes de nuestro territorio.

¡Que aproveche!

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