Viu Nou Barris

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Cómo mantener las joyas y relojes en perfecto estado

15 de septiembre de 2019

Guardar las joyas de una manera adecuada es la clave para lucirlas esplendorosas. Sin embargo, habitualmente los joyeros, a excepción del día en que los estrenamos, suelen ser cajitas caóticas, con piezas amontonadas sin ningún criterio. Cada vez que abrimos el joyero y revolvemos en busca de una pulsera, un anillo, una cadena... las diferentes durezas de los metales y gemas de nuestras joyas, hace que se rayen unas a otras y la fricción que pierdan su brillo. Así pues, es importante mantener las piezas ordenadas y separadas en el joyero, evitando mezclar, sobretodo, las joyas con gemas con el resto, en especial los diamantes que aunque no se rayan entre ellos, si pueden dañar sus monturas y otras piedras.

Aclarada la importancia de un joyero en orden, veamos ahora como hacer el mantenimiento y conservar a punto nuestras joyas.

  • Las joyas, lo último en ponernos: los productos químicos como la laca, los cosméticos, determinadas cremas, incluso algunos jabones y los perfumes pueden dañar las joyas – un poco de laca sobre una perla, por ejemplo, puede ser suficiente con el tiempo para acabar con el lustre del nácar -, por lo que lo más conveniente es asearnos, peinarnos y vestirnos, antes de ponernos cualquier pieza de joyería o de bisutería.
  • Limpieza rutinaria: repasar las joyas con una gamuza suave, limpia y seca, cada vez que las hayamos utilizado es la mejor técnica de mantenimiento que podemos utilizar. Cuanto antes retiremos los restos de transpiración, de perfumes o cremas adheridas mejor será su conservación.

Además, puntualmente es recomendable someter nuestras piezas de joyería a una limpieza más profunda. Para ello solo es necesario sumergir la joya en agua tibia con jabón neutro durante unos diez minutos y frotarla después, por ejemplo, con un cepillo de dientes de cerdas suaves. Así conseguiremos retirar la suciedad incrustada, aunque si no desaparece por completo, no deberemos forzar el cepillado, pues podríamos dañar la pieza. En este caso, la mejor opción es acudir a la joyería, donde podrán realizar una limpieza mucho más profunda y con garantías.

El oro, por ejemplo, con el paso del tiempo va adquiriendo un color más tostado y por mucho que lo limpiemos será difícil que en casa podamos retornarle su aspecto inicial. Ahora bien, un enjabonado en una máquina de ultrasonido en la joyería lo dejará como nuevo. En el caso de las piezas con un baño de rodio, sucede algo similar. El paso del tiempo las deteriora, pero un nuevo baño en nuestro taller de confianza les devolverá su esplendor.

  • Siempre a la moda: Arreglar y reparar cualquier joya es posible. Por ejemplo, un pulido o un baño son soluciones sencillas para cambiar el aspecto de una joya heredada y pasada de moda, sin que pierda su valor. En los talleres especializados, además, pueden clonar piezas para completar un conjunto incompleto, por ejemplo un par de pendientes, y también pueden recolocar gemas, modificar los diseños o sustituir partes de las piezas, como cierres y roscas que las volverán a dejar nuevas y seguras.
  • Sácate las joyas si…: las joyas son piezas delicadas y por tanto si las queremos mantener en buenas condiciones debemos desestimarlas cuando realizemos ciertas actividades. Por ejemplo, el agua del mar o de la piscina no es aconsejable y tampoco las colas, pinturas, barnices... Si tenemos previsto salir a correr, acarrear cajas, montar o desmontar muebles... lo mejor será sacarnos cualquier joya que llevemos puesta. Estaremos más cómodos y evitaremos que estas se rayen, dañen o deterioren por el efecto de los agentes externos.
  • Cuidados del reloj: esta es una de las piezas de mayor uso y que pasa más tiempo en contacto constante con nuestra piel. Es por ello por lo que necesita una limpieza más rutinaria, sobretodo la caja, la corona y el brazalete. Cada vez que nos lo saquemos podemos utilizar una gamuza limpia y seca para hacerlo. Además, para garantizar su conservación: es importante mantenerlo apartado tanto en nuestra muñeca como en el joyero, de pulseras y brazaletes que podrían rayarlo por fricción. También deberemos asegurarnos de cual es su hermeticidad antes de sumergirlo en el agua. Es recomendable que el reloj aguante hermético, al menos, hasta 100 metros para poder darnos un chapuzón en el mar o la piscina. Y a partir de 150 o 200 metros si nuestra intención es bucear con él. Del mismo modo, es importante mantener el reloj fuera del alcance de fuentes magnéticas, ya que estas pueden provocar alteraciones en su funcionamiento; no dejar pilas gastadas en el interior, y evitar cambios bruscos de temperatura para no estropear su mecanismo interior.

En las joyerías y relojerías de los territorios de Viu Nou Barris te ampliarán toda la información sobre el cuidado y mantenimiento de tus joyas y si lo necesitas, te arreglarán o transformarán cualquier pieza que estés deseando lucir. Visítalos y te asesorarán.

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